miércoles, 16 de abril de 2008

El Hombre de la Multitud

Bien se ha dicho de cierto libro alemán que "es lässt sich nicht lesen" –no permite ser leído. Hay secretos que no permiten ser contados. Cada noche hay hombres que mueren en sus camas, aferrando las manos de confesores fantasmales, y mirándolos lastimosamente a los ojos; mueren con el corazón desesperado y la garganta cerrada por el espanto de los misterios que no permiten ser develados. De vez en cuando, ay, la conciencia del hombre lleva una carga tan pesada de horror que sólo puede descargarla en la tumba. Y así la esencia de todo crimen queda sin divulgar.

Al principio mis observaciones tomaron un giro abstracto y generalizador. Miraba a los paseantes en masa, y pensaba en ellos desde el punto de vista de sus relaciones grupales. Pronto, sin embargo, descendí a los detalles, y consideré con un interés minucioso las variedades innumerables de figuras, vestimentas, actitudes, modos de caminar, rostros y expresiones.

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